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Cómo aprovechar la piscina todo el año

Cómo aprovechar la piscina todo el año

Quien tiene la suerte de tener una piscina, por pequeña que esta sea, cada año maldice el día en el que ya no puede seguir dándole uso.  El frio o la llegada de temporada de lluvias suele ser el incio del fin en lo que a temporada de piscinas se refiere. Sin embargo, existen varias formas de poder disfrutar de este pequeño lujo durante todo el año y hoy queremos ponerlas sobre la mesa para que te hagas una idea de cuáles son las posibilidades. 


Cubrir la piscina, el primer paso

 

El método más eficiente para cubrir la piscina, de forma que se pueda alargar el uso que le damos durante el año, es a través de una cubierta hecha con aluminio, PVC, madera o perfilerías mixtas. Puedes optar por las cubiertas a ras de agua, o bien ir a por una cubierta alta que te permita entrar y bañarte en invierno, creando un “microclima” y un espacio totalmente cerrado con vistas al exterior.

 

Ventajas de cubrir la piscina

 

Convertir una piscina descubierta en una piscina que se pueda usar todo el año requiere de cierta inversión, sin embargo, es un gasto que vale la pena si quieres amortizar al máximo el tiempo que pasas en ella y ahorrar gran parte del gasto anual que dedicas a cuidarla.

 

  • El agua se mantiene limpia: si se eligen los materiales adecuados, un sistema que cubra la piscina puede cortar el paso de los rayos solares y evitar así la fotosíntesis que causa la formación de algas y la proliferación de microorganismos.
  • Ahorro en el consumo de agua: de un año a otro es común cambiar el agua, una costumbre que genera un gasto en el consumo bastante elevado, pero no solo eso, también afecta al medio ambiente en épocas de sequía o zonas especialmente vulnerables a sufrirla. Con una cubierta podemos disponer de la misma agua durante varios años.
  • Protege el agua de las heladas: el colchón de aire que queda entre la cubierta y la piscina permite que en temporada de temperaturas altas el agua no se congele.

 

Tipos de cubierta

 

Los sistemas para cubrir la piscina son muy variados, pero una de las cosas que has de tener en cuenta es que cuanto más aislado sea el cerramiento, más efectiva será la reducción de la evaporación y menos pérdida de calor tendrás. De esta forma puedes ahorrarte un considerable pico en energía a final de año.  

 

Cubierta semi-alta con estructura telescópica o deslizante

 

Cubierta de lamas o enrollable a ras de suelo

 

Cubierta alta con techo que se desplaza y laterales fijos

 

Cubierta alta con estructura telescópica o deslizante

 

Los mejores materiales para la cubierta

 

Como os adelantábamos antes, los cerramientos se construyen con aluminio, PVC, madera o perfilerías mixtas (de aluminio por fuera y madera en el interior). Para la cubierta se recomienda usar policarbonato celular de doble pared o vidrio de seguridad y de baja emisividad, mientras que en los paños verticales se puede usar metacrilato o vidrio laminado, dependiendo de si se trata de piezas curvas o rectilíneas.  

 


Mantener la temperatura del agua, el siguiente paso para alargar la vida útil de tu piscina

 

El calor que se genera al cubrir una piscina no es suficiente como para que el agua esté a temperatura “ambiente” o cómoda. Si el propósito es usar la piscina incluso en los meses que no son de verano, la idea no es solo que esté cubierta, también deberías incluir un sistema que mantenga la temperatura del agua en unos niveles aceptables. Aunque, si te animas, dicen que el agua fría va fenomenal para la circulación, así que tampoco sería un drama.

Es necesario instalar una forma de generar calor, eso sí, hay que tener en cuenta la normativa en materia de instalaciones térmicas. Por ejemplo, hay muchos lugares en los que el empleo de sistemas convencionales para el calentamiento de piscinas, como los que usan energía eléctrica para funcionar, en el caso de ser usado en piscinas descubiertas está prohibido. Por lo tanto, recomendamos consultar la normativa específica de cada zona.

Lo más recomendable es usar fuentes de calor que vengan de energías residuales, como el de un circuito de disipación de la vivienda, o el producido por energías renovables, como la energía solar o la biomasa. Instalando un sistema de energía solar específico puedes ahorrar mucho dinero en consumo de energía. 

 

Paneles solares

 

En zonas cálidas y templadas que gozan de una elevada exposición al sol la mayoría de días del año la energía solar permitirá prolongar durante meses la temporada de baño.

La instalación de un sistema de climatización con paneles solares pasa por varios elementos, pero resulta ser bastante sencilla. Normalmente se suelen usar unos paneles de polietileno, polipropileno o elastómero para captar el calor del sol y convertirlo en energía. Estos paneles pueden ser modulares o enrollables, lo que facilita mucho su instalación sobre tejados u otro tipo de superficies. Por otra parte hay que contar con el depósito de almacenamiento, aunque se puede utilizar el mismo vaso de la piscina.

Paneles solares de polietileno Termipool de Termicol

 

Un factor importante es instalar los colectores lo más cerca posible de la piscina, de esta forma nos aseguramos de reducir pérdidas térmicas. Otra ventaja es que no se necesitan depósitos de acumulación, ya que el agua de la piscina, una vez filtrada, pasa directamente por los tubos de los colectores, y posteriormente vuelve calentada, en un circuito cerrado, a la piscina. Eso sí, se aconseja que las placas funcionen en un circuito independiente de la bomba de circulación de la piscina, con su propia central de regulación y bomba de circulación. De esta manera se puede sacar más rendimiento de las horas que más interesan.

Existen muchas opciones disponibles para alargar la temporada de baño, lo ideal es contar con un equipo que te asesore sobre el mejor sistema para tu piscina en particular.

 

 



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